Placas solares y bomba de calor en invierno: estrategias para reducir consumo nocturno sin perder confort
En invierno se juntan las dos peores condiciones. Producimos menos horas y, justo cuando más calefacción necesitamos, ya es de noche y los paneles no dan nada.
En Verde Solar vemos esta situación cada noviembre en viviendas con bomba de calor o aerotermia. Se puede corregir bastante sin tocar la instalación: casi todo el margen está en cuándo calentamos, no en cuánto.
El desfase de invierno: producimos de día y consumimos de noche
La curva de producción de un día de noviembre se concentra entre media mañana y media tarde. La curva de consumo de una vivienda con calefacción hace lo contrario: sube al caer el sol y se mantiene alta hasta la hora de dormir.
Si no hacemos nada, la bomba de calor funciona casi entera con energía de la red mientras los excedentes del mediodía se van sin aprovechar. Todo lo que viene a continuación busca acercar esas dos curvas.
Qué conviene entender de una bomba de calor
Rinde mejor cuando el salto térmico es menor
Una bomba de calor extrae calor del aire exterior y lo lleva al interior. Cuanto menor es la diferencia entre la temperatura de fuera y la que pedimos dentro, menos electricidad necesita para el mismo resultado.
De ahí sale la consecuencia práctica más útil: trabajar a mediodía, con el exterior más templado, le cuesta menos que trabajar a las once de la noche. Y el mediodía es justo cuando producimos.
El consumo no es constante
El pico se da en los arranques y cuando la máquina trabaja a plena potencia para recuperar una casa fría. Mantener una temperatura estable consume bastante menos que recuperarla desde cero cada tarde.
El IDAE desarrolla este comportamiento en su guía sobre la bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios.
Estrategias para mover consumo a las horas de sol
Calentar antes, no más
La medida de mayor impacto es adelantar el grueso de la calefacción a la franja de producción. En lugar de arrancar a las siete de la tarde con la casa fría, dejamos que la bomba trabaje durante las horas centrales del día y llegamos a la tarde con la vivienda en temperatura.
No calentamos más horas: calentamos las mismas, desplazadas.
Aprovechar la inercia térmica de la vivienda
Una casa con buen aislamiento o con suelo radiante conserva el calor durante horas. Eso convierte la propia vivienda en un almacenamiento térmico: cargamos con sol y descargamos de noche.
En viviendas mal aisladas la estrategia pierde fuerza, porque el calor se escapa antes de que lo necesitemos. Conviene ser honestos con esto: si la envolvente es mala, el margen es menor.
Programar el agua caliente al mediodía
El depósito de ACS es el almacenamiento más barato que ya tenemos en casa. Programar su calentamiento en la franja central del día mueve un consumo importante a las horas de producción sin que notemos ningún cambio.
Bajar la temperatura de impulsión
En sistemas por agua, trabajar con temperaturas de impulsión más bajas durante más tiempo suele ser más eficiente que dar golpes cortos a temperatura alta. Es un ajuste del equipo, no una obra.
Evitar los arranques continuos
Apagar y encender la calefacción varias veces al día obliga a la máquina a repetir el arranque, que es el momento de mayor consumo. Una consigna estable da mejor resultado que ir corrigiéndola a mano.
Qué papel juega la batería
Una batería permite guardar excedentes del mediodía y usarlos de noche, que es exactamente el desfase del que hablamos. Pero conviene dimensionarla sobre el consumo real: una bomba de calor trabajando de madrugada puede vaciar un sistema pequeño en poco tiempo.
Por eso no damos una respuesta general. Depende del consumo nocturno medido, de la potencia de la bomba y del comportamiento de la vivienda en los meses fríos.
Qué no funciona
Dos ideas habituales que conviene descartar:
- Apagar la calefacción al salir de casa y encenderla al volver. Con bomba de calor suele salir peor: recuperar una vivienda fría cuesta más que mantenerla.
- Subir la consigna para calentar antes. El equipo no calienta más rápido por pedirle más grados; solo acaba trabajando por encima de lo necesario.



